
Rabí Avraham Dov de Avritch falleció el 12 de Kislev de 5601, correspondiente a 1840. El libro que lleva su nombre y preserva sus enseñanzas no se imprimió durante su vida.
Sus discursos fueron pronunciados durante muchos años en Shabat y en las festividades judías, primero en Europa y después en la Tierra de Israel. Sus alumnos los pusieron por escrito, y el propio Bat Ayin revisó y editó los manuscritos.
La primera edición apareció en Jerusalén aproximadamente siete años después de su fallecimiento.
Jerusalén, 1847
Bat Ayin se imprimió por primera vez en 1847 —5607 en el calendario hebreo— en la imprenta de Rabí Yisrael Bak en Jerusalén.
Yisrael Bak fue un pionero de la imprenta hebrea en la Tierra de Israel. Dirigió una imprenta en Safed antes del devastador terremoto y más tarde desarrolló su actividad en Jerusalén.
Imprimir una obra jasídica en Jerusalén a mediados del siglo XIX era una empresa considerable. La maquinaria, los tipos, el papel y los materiales de encuadernación eran difíciles de conseguir, mientras la comunidad judía afrontaba condiciones económicas complejas.
A pesar de estos obstáculos, Jerusalén fue elegida como el lugar de la primera publicación del libro.
¿Por qué se imprimió en la Tierra de Israel?
La introducción del editor a la primera edición afirma que el libro se imprimió en la Tierra de Israel siguiendo una indicación de Rabí Yisrael de Ruzhin.
La elección tenía un significado especial. El amor por la Tierra de Israel ocupaba un lugar central en la vida y las enseñanzas del Bat Ayin. Dejó su cargo rabínico en Europa, hizo aliyá y se estableció en Safed pese a las dificultades y los peligros.
Una edición posterior recoge palabras atribuidas al autor, según las cuales había depositado en sus escritos algo de la santidad de la Tierra de Israel. El título Bat Ayin también se relacionó con el versículo que describe la Tierra como constantemente bajo la mirada de Dios.
Así, el lugar de publicación reflejó el carácter del libro: enseñanzas pronunciadas en parte en la diáspora alcanzaron su primera forma impresa en Tierra Santa.
Enseñanzas anotadas por sus alumnos
La primera edición también muestra cómo se conservaron las enseñanzas de muchos maestros jasídicos.
El Bat Ayin pronunciaba sus discursos ante sus alumnos, que los ponían por escrito. Los manuscritos fueron revisados y depurados posteriormente. Por ello, el libro no se compuso originalmente como un texto continuo, sino como una colección de enseñanzas impartidas durante años y ordenadas según las secciones semanales de la Torá y las festividades.
Esa estructura sigue siendo parte del atractivo del libro. El lector puede abrir Bat Ayin en la sección semanal y encontrar una enseñanza sobre la fe, la humildad, el arrepentimiento, el amor a Dios o la santidad de la Tierra de Israel.
Los suscriptores que esperaban el libro
Algunos ejemplares de la primera edición contienen al final una lista de suscriptores que encargaron el libro por anticipado. Entre ellos había habitantes de Jerusalén, Safed, Tiberíades y Hebrón.
No es solo una lista de compradores: documenta la vida judía en la Tierra de Israel a mediados del siglo XIX y los vínculos entre sus cuatro ciudades santas.
Al comprometerse a comprar la obra antes de que terminara la impresión, los suscriptores ayudaron a financiar su publicación. Su participación muestra que las enseñanzas del Bat Ayin ya eran muy solicitadas en los primeros años después de su fallecimiento.
De una edición rara a una obra estudiada en todo el mundo
La primera edición constaba de solo 125 folios. Desde entonces, Bat Ayin ha aparecido en numerosas ediciones, con vocales, puntuación, títulos, índices y comentarios.
Hoy se estudia en batei midrash, en ediciones impresas y en bibliotecas de Torá en línea. Una colección nacida de discursos anotados por alumnos se convirtió en una de las obras más vinculadas con el pensamiento jasídico y la santidad de la Tierra de Israel.
El viaje del libro —de Avritch a Safed y de los manuscritos de los alumnos a una imprenta de Jerusalén— forma parte esencial del legado del Bat Ayin.