01Una enseñanza de Janucá de la parashá VayeshevEncontrar mérito en el pueblo de Israel a través de Janucá+
«Al cabo de unos tres meses, se le comunicó a Judá: Tamar ha cometido inmoralidad…»1Los escritos del Arí, de bendita memoria, enseñan2 que el sellado definitivo del juicio tiene lugar en Janucá. Por ello, podemos entender estos versículos como una alusión a lo siguiente: «Al cabo de unos tres meses» se refiere al período entre Rosh Hashaná y Janucá, cuando el juicio queda definitivamente sellado. Entonces el acusador se presenta ante el bendito Creador de todos los mundos, aludido aquí por el nombre de Judá, para acusar a los seres humanos3y decir: «Tu nuera Tamar ha cometido inmoralidad». Esto se refiere a la comunidad de Israel, comparada con una palmera datilera, tamar,4y llamada novia:5 se ha apartado de Ti y ha seguido deseos desviados. No solo ha seguido los deseos de su corazón, «sino que también está embarazada a causa de la inmoralidad». El embarazo representa aquí el apego: supuestamente está apegada a esos deseos por voluntad propia, sin ninguna causa externa.
«Judá dijo», es decir, el bendito Creador: «Sacadla y que sea quemada», porque, según la acusación, ninguna causa externa ni impedimento la llevó por mal camino; se apegó a los deseos de su corazón enteramente por voluntad propia. «Cuando la sacaban, envió un mensaje a su suegro diciendo…» Ella presenta una defensa verdadera: el acusador ha afirmado falsamente que los seres humanos están profundamente apegados a deseos dañinos. En realidad,«Del hombre a quien pertenecen estas cosas estoy embarazada». Esto significa que nosotros, Su pueblo, estamos apegados únicamente al bendito Creador de todos los mundos, fuente de bondad. El valor numérico de las palabras hebreas eleh lo, «estas cosas le pertenecen», alude a ello. Cuando a veces actuamos contra Su voluntad, es por las presiones de la vida diaria, el sustento y otras circunstancias humanas. Sin embargo, en lo profundo del corazón seguimos apegados con amor y anhelo únicamente al Creador.
Después presenta al bendito Creador otra prueba verdadera: «Reconoce, por favor, de quién es este sello», aludiendo al aceite de las luces de Janucá, que llevaba el sello del sumo sacerdote;6, «los cordones» aluden a las mechas de las luces de Janucá; «y el bastón» alude al recipiente de la luz de Janucá. El valor numérico de la palabra hebrea hamatteh, añadiendo uno por la palabra misma, equivale a keli, «recipiente». La mitzvá de encender las luces de Janucá conforme a Tu santa voluntad demuestra claramente que buscamos Tu voluntad y estamos apegados solo a Ti. Nuestros desvíos ocasionales de esa voluntad surgen únicamente de las presiones descritas anteriormente.
«Judá dijo», es decir, el bendito Creador: «Ella es más justa que yo». Por así decirlo: «Soy responsable de esto».7El bendito Creador reconoce que su defensa es justa: veo que verdaderamente están apegados solo a Mí y que sus actos ocasionales contra Mi voluntad se deben únicamente a que «en efecto, no la entregué a mi hijo Shelá». Shelá alude a nuestro justo Mesías, como dice el versículo:8 «Hasta que venga Shiló». Durante tanto tiempo no los he confiado a ese pastor fiel, nuestro justo Mesías. Que venga pronto, en nuestros días. Amén; que esta sea la voluntad de Dios.
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