
Hace varios años, un matrimonio llevaba mucho tiempo esperando un hijo. Cerca de la hilulá del Bat Ayin, el esposo tenía una cita con un especialista. Por entonces, escuchó a personas de su entorno hablar del estudio del Bat Ayin como una práctica de fortalecimiento espiritual y oración.
Un compromiso en el día de la hilulá
El 12 de Kislev, el esposo se comprometió a estudiar regularmente el libro del rabino Avraham Dov de Avritch. Ese compromiso llevó estudio, oración y esperanza a una etapa difícil.
Según el relato, su esposa quedó embarazada y la pareja recibió a su primera hija en menos de un año. Tras años de espera, su alegría era difícil de describir.
Un recuerdo de fe y gratitud
La familia relacionó su compromiso con la buena noticia. Para ellos, su hija se convirtió en un recuerdo vivo de la fuerza del estudio, la oración y la esperanza.